jueves, 3 de diciembre de 2015

Mary Alice Brandon Cullen, Saga Crepúsculo - Stephenie Meyer


¡Hola queridos Lectores!

Hoy os traigo a Alice Cullen, ya que me parece interesante conocer más a fondo la historia la vampira más simpática del clan Cullen, ya que de ella, muy poco se sabe, a excepción de sus visiones sobre el futuro. Sin más tardanza, ésta es su historia.

Mary Alice Brandon -o Alice, como se la conoce comúnmente- vivía en un hogar de clase media en Biloxi, Mississippi, con sus padres y su hermana, Cynthia, que era nueve años menor. Su padre era un joyero y comerciante de perlas. Les compraba perlas a los buzos locales y luego las llevaba tierra adentro para poder venderlas en mercados más redituables lejos de la costa. Su trabajo lo mantenía lejos de la familia durante varios días en cada salida. La madre de Alice atendía su casa y el huerto que había en su propiedad, y cuidaba de Alice y Cynthia. Las niñas eran bastante allegadas a pesar de la gran diferencia de edad entre ellas.

Alice tenía el don de vidente incluso desde pequeña, pero sus premoniciones no eran ni con mucho tan potentes como serían más adelante en su vida. Llegaban a ella más como sensaciones que como visiones. Al principio sus padres pensaron que sus premoniciones eran entretenidas. "Alice siempre le atina", dirían ellos cuando a los cinco años de edad la niña se ponía un impermeable aun cuando el cielo se viera azul, más tarde, por supuesto, comenzaría a caer la lluvia. "La abuela llegará pronto", anunciaba ella. Ellos se reían y disponían un lugar extra en la mesa.

Conforme Alice crecía, se volvió más renuente a compartir sus predicciones. Odiaba verse en ridículo cuando sus premoniciones resultaban erróneas. (El clima le era lo más fácil de predecir acertadamente, porque no implicaba a personas ni a su tendencia de cambiar de opinión.) Cerca de los diez años, casi nunca decía en voz alta alguna de sus predicciones, pero aquellas que sí nombraba se hacían realidad tan rápido que la gente empezaba a murmurar: "Esa niña rara de los Brandon". Sólo en contadas ocasiones era invitada a las fiestas de cumpleaños de otros niños. La madre de Alice la amaba profundamente y le aconsejaba guardar silencio sobre sus premoniciones.

Para cando Alice cumplió dieciocho, había aprendido a ignorar su don, en su mayor parte, pero una que otra vez se sentía apremiada a hablar. Cuando lo hacía, a veces las cosas salían mal, como cuando Alice le advirtió a una amiga no casarse con cierto hombre; la amiga la ignoró, y se fue revelando que la familia de aquel hombre tenía antecedentes de demencia. En vez de culparse a sí misma o a su esposo, la amiga corrió el rumor de que Alice le había echado una maldición. En otra ocasión, uno de los primos favoritos de Alice planeaba irse al oeste en busca de fortuna, y Alice le rogó que no se fuera. El primo murió en un accidente de carretera, y sus padres -los tíos de Alice- la culparon a ella por haber sido de mal agüero para su viaje. La gente empezó a usar las palabras bruja y hechicera cuando se referían a ella.

Luego Alice tuvo una visión más terrorífica. Vio a su madre siendo asesinada por un extraño en el bosque de camino al pueblo. Le dijo a su madre lo que había visto, y su madre la escuchó. La madre de Alice mantuvo a sus hijas en la casa con las puertas cerradas y una pistola cargada. El señor Brandon regresó a casa de uno de sus viajes dos días después para encontrarse con una casa sucia y llena de mujeres aterrorizadas, sin haber comido. A insistencia de la señora Brandon, su esposo registró el bosque aledaño al camino pero no halló nada. Estaba molesto por las "malditas historias" de Alice y le ordenó no volver a asustar a todo el mundo.

Imágenes intermitentes comenzaron a acorralar a Alice: aquel desconocido seguía acechando a su madre. Cuando les dijo a sus padres lo que había visto, su padre se enfureció con la histeria de Alice. Él insistió en que la familia siguiera con su rutina habitual. Pero él se ausentaba de casa con frecuencia, y cuando no estaba, su madre seguía las desesperadas advertencias de Alice tanto como l era posible. Aun así, tenía que hacer las compras de víveres y atender su huerta. Cuando pasó un mes y nadie había visto al tipo aquel, la señora Brandon se volvió menos cautelosa. Empezó a devolver las visitas a sus amigas y a asistir a los círculos de costura. Llevaba la pistola con ella cada vez que salía de su casa, al principio. Después de dos meses, se le empezó a olvidar.

Una noche, Alice tuvo una visión perfectamente clara del hombre en un coche Model T sacando del camino al volcho de su madre justo fuera del pueblo, donde había un desnivel pronunciado. La madre de Alice acababa de dejar la casa en su volcho. Alice corrió tras ella, viendo en su mente al extraño que miraba el cochecito estrellado para cerciorarse de que no hubiera movimiento dentro. Enseguida tuvo una visión del hombre en su coche alejándose de la escena del accidente. Alice supo que era demasiado tarde, pero siguió corriendo.

La muerte de la madre de Alice fue declarada accidental, y las protestas de Alice que alegaban lo contrario fueron tomadas con desdén y recelo. Su padre le ordenó quedarse callada.

El señor Brandon se volvió a casar a los seis meses después de la muerte de su esposa. La mujer era una rubia norteña de Illinois que era sólo diez años mayor que Alice; en el pasado, el señor Brandon le había vendido perlas muy a menudo a su padre joyero. La nueva señora Brandon era de lo más fría con Alice, aunque hizo de su hermana menor, Cynthia, casi una mascota de compañía.

Aun sin la guía de las visiones, Alice era brillante. Los descuidados comentarios que su nueva madrastra hacía de buenas a primeras y la evidencia de preparativos para este matrimonio mucho antes de lo programado hicieron sospechar a Alice. Ella le comentó sus sospechas a su padre, que se encolerizó con ella por sugerir que su nueva esposa fuera perversa.

La noche que siguió a la confrontación con su padre, Alice tuvo una visión de él y el desconocido que había matado a su madre. Su padre le estaba dando dinero a ese hombre. Entonces Alice tuvo una visión del hombre por encima de ella con un cuchillo. Se dio cuenta demasiado tarde que había confiado justamente en la persona equivocada. Alice se apresuró a salir de noche y corrió ocho kilómetros hasta la casa de sus tíos, sus únicos parientes vivos. Aporreó la puerta hasta que le abrieron, y se puso a contarles la historia jadeando, casi sin aliento: Su padre había mandado matar a su madre y ahora planeaba enviar al asesino conra ella. La tía -que seguía culpando a Alice por la muerte de hijo- le dio un empujón sacándola del porche y le dijo a su esposo que trajera a los perros y ahuyentara a Alice.

Alice apretó el paso dieciséis kilómetros más de vuelta al pueblo y llegó a la casa del comisario de la localidad para encontrala iluminada y concurrida. Tanto su tía como su padre ya estaban ahí, y al comisario se le había informado que Alice se había vuelto loca. Alice acusó a su padre por sus crímenes y a su madrastra por cómplice, pero nadie la escuchó. La mayoría de la gente ya pensaba que Alice estaba loca, o poseída por el demonio. El comisario recibió una buena por hacer que metieran discretamente a Alice en un manicomio que se situaba dos condados más lejos. Poca gente sabía lo que realmente había pasado, y todos los que conocían la verdad fueron muy comprensivos con el deseo de los Brandon de pretender que Alice hubiera muerto.

En el manicomio raparon a Alice durante la amenaza de una epidemia de tifoidea. También soportó una terapia de electrochoques. El tratamiento provocó que perdiera la memoria, pero también le permitió recobrar su ánimo de naturaleza risueña y graciosa, puesto que ya no recordaba la tristeza y el horror de su vida reciente.

Desconocido para Alice, cierto vampiro trabajaba como encargado de las áreas verdes en el asilo donde ella estaba encerrada. Este vampiro, que sacaba ventaja del abundante recurso de humanos que podían morir sin mucha notoreidad, se encariñó con Alice. Evitaba que la sometieran a los tratamientos de electrochoques y a otros horrores cada vez que podía. Notó las habilidades de Alice; ella siempre sabía cuando él iba a ir a visitarla. Llevaba consigo objetos escondidos para ver si ella podía adivinar lo que él tenía. Ella siempre acertaba.

Entonces Alice tuvo una visión de James. Ocurrió en el momento en que él percibió su aroma, viejo y desvaído, en su pueblo natal a dos condados de distancia. Ella vio que James la encontraba. Se lo contó a su único amigo, el vampiro, y él supo que lo que ella estaba viendo era un hecho. Planeó escapar con ella, pero Alice vio a James alcanzándola de todos modos. Su amigo le ofreció otras opciones, pero cada elección que hacían iba a parar con James. Entonces el jardinero decidió transformarla. Alice vio que eso daría muy poco margen para escapar. Quizá no habría tiempo de que su sangre se transformara lo necesario para que James no ganara nada con matarla. El vampiro había oído más que suficiente. La mordió inmediatamente y se la llevó lejos para esconderla. Sabiendo que esto apenas retrasaría al rastreador, se interpuso él mismo en el camino de James para demorarlo aún más. Por la visión de Alice, sabía que James era un cazador fuerte y que si había una pelea, él no ganaría.

Después de su transformación, Alice despertó a solas. El dolor del proceso tenía el mismo efecto en Alice que los electrochoques; ella no recordaba nada de su vida en el asilo, ni del vampiro que la había transformado. No estaba al tanto de James como la razón de su transformación. Afortunadamente, las dotes psíquicas de Alices ahora se habían acentuado y fortalecido enormemente. Pudo ver el mejor de los futuros para ella misma.

La primera visión de Alice como vampiresa fue una de Jasper Whitlock. Ella supo que Jasper sería su pareja en un futuro, pero asimismo sabía que él no estaba listo aún para ella. En lugar de ir a buscarlo, ella esperó a que él la encontrara. Mientras tanto, ella practicaba -con éxitos esporádicos- llevar un estilo de vida "vegetariano", sabiendo que con el paso del tiempo ella y Jasper terminarían viviendo con la familia Cullen.

En 1948, Alice fue a una pequeña fonda en Filadelfia, donde sabía que ella y Jasper estaban destinados a conocerse. Aunque su recibimiento fue peculiarmente enigmático, la habilidad de Jasper para percibir las emociones de aquellos que lo rodean le permitió apreciar la magnitud de la ocasión. Alice ya estaba enamorada; Jasper rápidamente aprendió a serle recíproco.

Para complacer a Alice, Jasper asimismo empezó a practicar un estilo de vida "vegetariano". Alrededor de 1950, cuando se unieron a los Cullen, Alice ya era capaz de controlar su sed en la misma medida que el resto de la familia. Jasper sigue teniendo más dificultad que los demás para contenerse. Alice y Jasper se casaron alguna vez después de unirse a la familia Cullen.

Alice ama a toda su familia adoptiva, pero tiene un lazo especial con Edward. Gracias a su habilidad de leer la mente, él es el único que verdaderamente comprende lo que es vivir con constantes visiones del futuro.

Tras conocer la historia de Alice, podemos observar como su familia y amigos le dieron la espalda e incluso trataron de matarla, no tuvo una vida fácil, y pese a todo, encontró a un amigo que le salvó la vida y dio la suya propia, dándole la oportunidad de escapar y ser feliz, encontrando a Jasper y a los Cullen. Espero que os haya gustado conocer la vida de Alice.

fuentes: "Los tesoros de la Saga Crepúsculo" y "Saga Crepúsculo: guía oficial ilustrada"

¡Tened una Feliz Lectura!

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